poesia

Ciudad de mar

Pinceladas sobre un óleo.

Se dibuja tu silueta.

 A contraluz. 

Se percibe tu mandíbula rígida y tus pómulos pronunciados.

En las horas muertas del día dejas caer tu cuerpo y tu voz, que se desvanece y se escurre entre las barandillas del balcón

Ciudad de mar

Tu cuerpo azulado se difumina en el paisaje, composición de ti, terrenal y la mística del horizonte trazado en línea recta, por el mar infinito.

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