poesia

Deep Snow

Crueldad que evoca el ritmo del día

entendió que sus pasos son solo dignos de su marcha

que no quiere ser dos, sino uno.

En su escondite recóndito no le molestaría,

ni la más mínima brisa de otoño.

Creyó seguir vivo

hasta que sus reflejos se desvanecieron,

inundando su casa con recuerdos contemplativos

empapando las paredes que pronto se derrumbaron,

ahogándose con ellos.

Creyó sentir,

pero en su pecho cualquier palabra caía al vacío

entre los muros de su cuerpo.


Paula

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