poesia

The Eternal

Que el filo del horizonte rasgue nuestra juventud. 

Eternidad que hoy se desliza por nuestros dedos. 

Somos rocas cayendo al fondo del mar, 

provocando un frío estallido. 

Sin volver a emerger. 

Condenados a mirar hacia arriba, 

desde la lejanía inundada en sal y marea. 

Dejaremos que el musgo nos invada, 

observando cómo su verdor asfixia las horas enfrentadas 

entre tu yo y el mío.

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